• La electrónica barata que Doohan quiso y no pudo comprar
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La electrónica barata que Doohan quiso y no pudo comprar

Lifestyle | 0 Comentario/s | 28 de Abril del 2017

Si eres de los que están al corriente de las últimas novedades en los modelos más punteros de las mejores marcas, te habrás dado cuenta que muchos de ellos cuentan con algo que llaman IMU.  Traducido al castellano y sin la manía de indicarlo todo con siglas, Unidad de Medida Inercial. Estas misteriosas cajitas negras son la piedra angular de los más avanzados sistemas de control de tracción y ABS.

Estas IMU’s, que en un primer vistazo parece que sean pastillas de concentrado de Avecrem pero sustituyendo el contenido de pollo por magia negra, son capaces de conseguir lo que años atrás (y no tantos) se consideraba totalmente imposible en una moto de calle de fabricación en serie: un nivel de control de tracción que los pilotos del mundial de finales de los 90 no eran capaces ni de soñar. Seguramente Doohan lo hubiese comprado para evitarse sus dos graves lesiones (aunque como buen australiano y de cara al palco hubiese escupido tabaco de mascar sobre la citada caja).

Aunque precisamente a finales de los 90 se comenzaba a trabajar en rudimentarios sistemas de control de tracción, no fue hasta 2008 con la aparición de la Ducati 1098R que se lanzó el primero de la nueva generación de controles de tracción. Su expansión ha sido tan grande que seguramente tu próxima moto ya lo equipe de serie.

Para los reacios a la tecnología lanzo una pregunta al aire: ¿tantas ganas de volver al carburador tenéis? Porque la inyección electrónica, algo que en el pasado tuvo muchos detractores ahora es algo simplemente normal que funciona de manera simplemente perfecta.

Con los nuevos sistemas electrónicos de gestión y control del motor la prioridad de los fabricantes es que estos sistemas no influencien al piloto durante una conducción normal. Sólo cuando se llega a un límite físico estos sistemas se hacen con la situación para corregirla.

Puede tomarse un sistema ABS como ejemplo. Cada vez que se usan los frenos no salta el ABS. Sólo aparece tu ángel de la guarda en forma de impulsos en la maneta de freno cuando se produce un cambio de agarre entre el neumático y el suelo o cuando llueve. Bajo circunstancias normales el sistema se encuentra escondido entre bambalinas y no aprecias que se encuentra ahí.

El primer control de tracción fabricado por el gigante Bosch y equipado con un giroscópio se remonta a 2007. El uso de giroscópios para conocer el ángulo de inclinación de la moto es vital ya que debido a la naturaleza de un neumático de moto, tienen un perfil redondeado, no pueden utilizarse únicamente las señales de los sensores de velocidad de las ruedas para determinar cuando comienza a derrapar la rueda trasera mientras la moto toma una curva.

Si tomando una curva inclinas la moto 45 grados por ejemplo, las rueda tienen menor diámetro. Lógicamente esto afecta a la velocidad angular de las mismas y es fácil que un sistema “crea” que se está derrapando cuando realmente no lo está haciendo. Es por ello que para conseguir un buen control de tracción se necesita un giroscópio como el comer.

La clave de la IMU son los Sistemas Mecánicos Micro Electrónicos o MEMS, como les gusta decirlo a los sajones. Parecen chips de un ordenador pero en realidad son mecanismos diminutos en lugar de componentes electrónicos sin más.

Estos pequeños mecanismos cuentan con una masa suspendida dentro de una cápsula al vacío que se sujeta con diminutos muelles fabricados con silicona y una vida útil similar a la de Jordi Hurtado. La detección del movimiento se realiza a través de la monitorización de cambios en la capacitancia eléctrica.

Las IMU’s equipan varios giroscopios y acelerómetros en su interior gracias a la tecnología MEMS. Los giroscopios, que no tienen nada que ver con los que te estás imaginando de los aviones, son pequeñas estructuras que vibran basadas en la idea de que una masa que se encuentra en vibración intentará continuar vibrando en la misma dirección aún y cuando la estructura que la contiene gire o cambie de dirección.

En el caso de los acelerómetros la masa no necesita vibrar, simplemente es una masa sujeta con muelles de silicona que pueden moverse hacia adelante o hacia atrás para medir la aceleración en una sola dirección.

Todos estos componentes micro mecánicos son lo suficientemente sensibles como para medir movimientos tan pequeños como el radio del núcleo de un átomo!

La IMU en definitiva es una sola pieza que combina acelerómetros con giroscopios en su interior para ser capaz de tomar medida de aceleraciones lineales y cambios de orientación. Comparando estas medidas y añadiendo la lectura de la velocidad angular de las ruedas, una motocicleta equipada con una IMU es capaz de saber de manera exacta que está ocurriendo en cada momento.: si la rueda trasera va a derrapar o a bloquearse, si ambas ruedas están en contacto con el suelo, tu ángulo de inclinación… y si le sumamos la “habilidad” de controlar la presión de los frenos a través del sistema ABS , el par motor a través de la inyección electrónica y los cuerpos de acelerador se obtienen cosas tales como un control de estabilidad, un anti-wheelie (aunque esto no parece gustar mucho), un supresor de levantamiento de la rueda trasera en una frenada muy contundente o ciertas ayudas del ABS para tomar curvas frenando sin que la moto pierda la trayectoria.

Otra función, además de las citadas ayudas en el control de tracción y en el sistema ABS, es la de transmitir estos datos a las suspensiones electrónicas. Mediante esta combinación IMU-Suspensión electrónica se podrá conseguir el mejor ajuste posible para cada situación de manera inmediata. Podrá mejorarse el confort de marcha, obtener mayor estabilidad o reducir la distancia de frenado reduciendo el hundimiento de la horquilla y cambiando el ajuste de la extensión del amortiguador trasero durante la fase de frenada.

Pero que nadie se dé por abrumado o satisfecho: esto es sólo la punta del iceberg. Bosch ya está estudiando en IMU’s equipadas con mayores prestaciones y características por lo que en un futuro no muy lejano podrán conseguir motocicletas con un grado y nivel dinámico nunca visto o ser capaces de detectar accidentes antes de que ocurran.  Parece una utopía o algo excesivamente lejano, pero os recuerdo que hace muy poquitos años se aseguraba que las motos de calle nunca podrían incorporar un control de tracción 100% eficaz.

Pero quizá el mayor éxito de estas ayudas electrónicas gracias a la presencia de una IMU es que en el 99% de los casos ni te enteras de que está ahí, no afecta a la experiencia de conducción por lo que los detractores de los sistemas electrónicos no tienen mucho a decir, sólo un profundo y silencioso “gracias” después de los sudores fríos por la espalda tras salvarte del desastre.

Gas!

Goose Álvaro #23